20 feb. 2008

El copiloto de un conductor ebrio, ira a la cárcel

El endurecimiento de las penas relacionadas con la seguridad vial en España sigue la línea de algunos países europeos, cuyos códigos son, de lejos, mucho más estrictos que el nuestro, aun con la reforma del Código Penal y el permiso por puntos instaurados.


Uno de los temas que más preocupa a Tráfico es el tema del alcohol al volante, lo que se considera conducción temeraria y se castiga, como novedad en nuestro país, con penas de cárcel. La lucha contra el alcohol se ha convertido en una batalla sin tregua para algunos países como Francia, Alemania o Suecia. En el caso de nuestro vecino, el alcohol al volante se ha convertido en la principal causa de muerte en carretera.
Francia en plena cruzada etílica.



Por este motivo, el país galo ha centrado el endurecimiento de sus leyes en esta materia ya que, en 2007 un total de 1.241 personas murieron en carretera por el cocktail de alcohol y la velocidad. La Comisión Interministerial de la Seguridad Vial está reelaborando las penas y sanciones que castigarán a los conductores ebrios. La principal amenaza será la confiscación definitiva del vehículo para los conductores que den positivo de forma reincidente y para los que circulen sin el permiso de conducir. El coche en cuestión será revendido en beneficio del Estado.


La velocidad es otra de las materias pendientes en Francia, donde se ha aprobado la implantación de 2.500 nuevos radares en los próximos cinco años: en 2012 cerca de 5.000 detectores de velocidad poblaran las carreteras galas. Finalmente, a mediados de 2008, comenzará la reforma del permiso por puntos, que está vigente en Francia desde hace dieciséis años. La Ministra del Interior, Michele Alliot-Marie, ha propuesto que, además de endurecer las penas, se gratifique a los conductores que muestren una conducta ejemplar. También se han barajado nuevas opciones como no distinguir entre los profesionales y el resto de conductores.
Japón, más duro todavía

Si las medidas francesas parecen duras, las de Japón se llevan la palma: en los últimos meses de 2007 las muertes por alcohol en carretera se redujeron un 28 por ciento respecto al mismo periodo del ejercicio anterior; una tendencia que se mantiene desde principios de año.

Las campañas ‘antietílicas’ comenzaron con motivo de la muerte de tres niños cuyo vehículo fue embestido por un joven borracho. El límite en Japón es de 0,15 miligramos de alcohol por litro de sangre y superar esta tasa supone penas de hasta tres años de cárcel y una multa de 500.000 yenes (3.200 euros). El mostrar síntomas de intoxicación etílica es penado con la prisión de hasta cinco años y con una multa de más de 6.000 euros.

Pero lo que más llama la atención, es que el Gobierno está barajando la idea de penar con la cárcel no sólo al conductor, sino también a aquellos que viajen con éste y permitan que se coloque al volante.
Tendencia general

Alemania es otro ejemplo de la ‘brigada antialcohol’, que está trabajando en un proyecto de ley que fijará la tasa cero para menores de 21 años y para los conductores jóvenes en sus dos primeros años.

Países como Hungría, Eslovaquia o República Checa tienen fijada la tolerancia cero para todos sus conductores y los efectos son evidentes: sus muertes por alcohol apenas superan el 10 por ciento sobre el total de fallecidos en la carretera.

via motor terra

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